Temblor corporal terapéutico

El temblor corporal es un mecanismo innato con el que nacemos y que ayuda a regular nuestro sistema nervioso.

La mayoría de nosotros podemos recordar un momento de emoción intensa, ya sea agradable o desagradable, en el que nuestro cuerpo comenzó a temblar espontáneamente. Esto sucede porque la intensidad de la experiencia excede la capacidad de autorregulación de nuestro sistema nervioso, y el temblor surge como una forma de ayudar a restablecer el equilibrio.

A menudo, el temblor se ve como algo negativo. A muchos de nosotros se nos ha enseñado a suprimirlo, ya que comúnmente se percibe como un signo de debilidad o enfermedad. Si bien ciertos tipos de temblores pueden ser síntomas de afecciones médicas y requerir atención profesional, el temblor de duración limitada que ocurre en respuesta al estrés agudo puede ser muy beneficioso. Cuando permitimos que suceda, nos ayuda a procesar la situación, regula nuestro sistema y evita que la experiencia se almacene como un trauma en la memoria del cuerpo.

Cuando se usa terapéuticamente en un entorno seguro y con apoyo, sin la presencia de un evento estresante inmediato, el temblor puede ayudar al sistema nervioso a procesar y liberar recuerdos emocionales o físicos no integrados. A menudo, esto sucede sin necesidad de recordar el evento original que creó la memoria almacenada. El cuerpo simplemente se libera y los síntomas comienzan a disolverse.

“Usar el temblor voluntariamente en un entorno controlado y terapéutico puede liberar tensiones, emociones y traumas corporales retenidos a largo plazo.”

Qué esperar en una sesión:

Una sesión típica dura una hora y media. Comienza sacudiéndose de pie y activando suavemente las vibraciones corporales, permitiendo que las sensaciones físicas guíen dónde se necesita más el temblor. Después de unos 15 minutos, te acuestas en el suelo con las piernas en posición de mariposa: boca arriba con las rodillas dobladas hacia afuera y las plantas de los pies juntas. Desde esta posición, el temblor puede surgir en diferentes áreas del cuerpo. La experiencia de cada persona será única y puede variar de una sesión a otra. Los temblores pueden ser fuertes y visibles o sutiles e internos. Todas las expresiones son válidas y están guiadas por la sabiduría innata del cuerpo, que sabe exactamente lo que necesita.

Después de unos 20 minutos, la sesión pasa a una fase de relajación e integración, apoyada por la respiración consciente conectada. La sesión termina con un círculo de intercambio opcional, que ayuda a integrar aún más la experiencia.

La mayoría de las personas se van sintiéndose profundamente relajadas, como si hubieran liberado una pesada carga: más ligeras, más claras y en paz.

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